Crucero

Surcando la sinfonía infinita del MAR…

La marca ROX 950 y su creadora (Rosana Vargas) tienen mirada larga. Todo lo que le rodea yace en sus creaciones o se vuelve arte, en su caso, la orfebrería, las joyas. El mar, ese vecino azul que nos envuelve como Isla es materia prima de sueños y anhelos para crear. Un artista, cualquiera que sea la manifestación que lo acerque a sus manos, debe vibrar con/en él, porque, para los isleños, es como el aire. En el momento en que la palabra cruza por nuestra mente, pensamos en la inmensidad, en lo azul, la profundidad y sus misterios, en la lejanía. No existe en el vocabulario humano algo que caracterice más la distancia que el mar. También nos recuerda la transparencia. Discurriendo acerca de la lejanía alcanzó esos barcos que en un tiempo acercaron a los hombres, los hicieron conocerse, los transportaron a lejanas tierras…

Mirar al horizonte y extraer de ese espacio una obra de arte, no es, por tanto nada difícil. En el ir y venir de las olas se atrapa la inspiración. Buscando en la lejanía, apareció Crucero, recordando los barcos que llevan y traen personas, mercancías, correos…, pues, en otros siglos era el medio de transporte principal, capaz de sobrepasar el mar y “flotar” en él. La artista imagina casi todo para posarlo en sus piezas, para “adornarlas” con elementos afines al Hombre en el tiempo. La serie Crucero, recién comienza, ha visto la luz en FIART 2016, donde cada año “estrena” nuevas imágenes que colorean e identifican sus creaciones en plata 950 –de ahí el apellido ROX-, que se nutren de otras piedras semipreciosas (lapislázuli, cuarzo blanco, ónix y jaspes), y, principalmente de ideas/sueños/experiencias/motivaciones que van encontrando su lugar dentro de esas piezas.

Todo surgió, como en ROX 950, de repente. En el principio fueron dos circunferencias conviviendo en diferentes espacios donde se mueven… Por eso las bisagras, hay movimiento en las formas y en las propias piezas. Son, en una palabra, una suerte de salvavidas sujetados por cadenas; todo ello nos lleva a la imagen del puerto y los inmensos barcos atracando en él. Las cadenas constituyen un elemento primordial que une, atrapa, acerca y no deja escapar. No es encierro, ella lo ve como algo positivo y hermoso, símbolo de atracción, del barco al puerto, del amor al hogar, a la casa, adonde siempre hay que regresar. Le gusta trabajar con conceptos que “esculpe” junto con sus trabajos en plata. En estas piezas hay mucha energía, las circunferencias (salvavidas) se nutren de colores (piedras), se entrelazan con otras formas y dan como resultado diseños diferentes, atrevidos que conquistan las miradas como el poder de atracción… del mar y todo lo que fluye en él.

En este momento hay cerca de 15 diseños, pero es un conjunto que se enriquecerá con los días. En Crucero se entremezcla la historia, los viajes, los encuentros, la sorpresa, el infinito. Pero algo interesante, sus obras navegan por un mar tranquilo, en este momento. Y ello se respira en cada joya. Hay tanto, aún, que desandar por esta serie, que pronto llenará espacios, y, de seguro, se enriquecerá con el tiempo. El mar ha inundado libros, filmes, historias, pasiones, y también las joyas de ROX, que brotarán de estos barcos como un tesoro inabarcable extraído de una isla lejana, o del fondo del mar. Allí está también escondida la imaginación que se transforma, cada día en las manos del orfebre, porque el anhelado tesoro vive dentro del artista que un día lo encuentra para regalarlo a los demás transformado en… ARTE. Eso nos trae Crucero de ROX 950. Plata contemporánea, imaginación actual, serenidad, y belleza, que aportan las formas esculpidas del mar en su transparencia, como olas de una sinfonía infinita atrapada en el océano para disfrutar.

TONI PIÑERA

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